Nuestra Universidad
Es la casa de altos estudios más antigua del país y la cuarta fundada en el continente americano, motivo por el que Córdoba recibe el apodo de “La Docta”. La Compañía de Jesús, orden religiosa jesuita, creó el Colegio Máximo que sirvió de base para que en 1613 se iniciaran los estudios superiores bajo el impulso del obispo Juan Fernando de Trejo y Sanabria, aunque todavía sin autorización para otorgar títulos de grado.

Fue recién en 1621 que se facultó al Colegio Máximo para conferir grados, por Real Cédula del Rey Felipe VI. Cuando dicho documento llegó a Córdoba, en abril de 1622, se declaró la creación de la Universidad. Con el nacimiento de la familiarmente llamada Casa de Trejo comenzó la historia de la educación superior en la República Argentina.

Desde su creación, la Universidad sufrió profundos cambios y el perfil académico no permaneció ajeno a ello. Los jesuitas estuvieron a cargo desde su creación hasta que fueron expulsados en 1767 por el Rey Carlos III; a partir de ese año  la nueva dirección pasó a manos de los franciscanos y el escenario cambió. La Compañía de Jesús optó por formar elites y clero en un modelo tradicional de conocimiento, esto fue alterado cuando la Orden Franciscana se hizo cargo de la Universidad e introdujo obras de Descartes, Newton y Leibnitz. Con el advenimiento del siglo XIX nuevos acontecimientos sucederían y en virtud de ellos  finalizaba la etapa franciscana quedando la dirección en manos del clero secular. En 1808, y luego de varios años de demora, se puso en marcha este nuevo periodo siendo elegido rector el deán Gregorio Funes, quien propició un nuevo plan de estudios para la Universidad.

Durante la disolución del Virreinato del Río de la Plata y el  proceso de conformación del Estado Nacional, atravesado por las diputas entre Unitarios y Federales, la Universidad quedó, con altibajos, en la órbita provincial hasta mediados del siglo XIX cuando se logra la organización de la Confederación y la sanción de la Constitución Nacional de 1853. Fue en mayo de 1854 que se dispuso que pasara a depender del ámbito nacional.

La Ley Universitaria data de 1885 con la promulgación de la Ley Avellaneda, la primera norma que fijó las bases a las que debían ajustarse los estatutos de las universidades nacionales. Esto trajo aparejado un proceso de modernización de la currícula.
Nuevos cambios se producirían. Comenzaba a declinar la oligarquía que había dirigido los destinos de la República, y desde 1880 empezaba a surgir una nueva clase, afirmada especialmente en los inmigrantes y sus descendientes.

Hacia 1917 la juventud universitaria de Córdoba, idealista e inserta en una sociedad cada vez más politizada, planteó con claridad su rebeldía y en 1918, en estrecha vinculación con los acontecimientos locales y mundiales, inició un movimiento de lucha por la democratización de la enseñanza y el liderazgo de la Casa de Trejo alcanzó una fuerza insospechada. Ese movimiento, conocido como Reforma Universitaria, se esparció desde nuestra ciudad a toda América Latina, contando con la adhesión de voces de todo el continente.

La gesta, conocida como la Reforma Universitaria, bregaba por la renovación de las estructuras y objetivos de las universidades, nuevas metodologías de estudio, el razonamiento científico frente al dogmatismo, la libre expresión del pensamiento, el compromiso con la realidad social y la participación del claustro estudiantil en el gobierno universitario. Estableció como bases el cogobierno estudiantil, la autonomía universitaria, la docencia libre, la libertad de cátedra, los concursos con jurados con participación estudiantil, la investigación como función de la universidad, la extensión universitaria y el compromiso con la sociedad.

Durante el siglo XX la Universidad no fue ajena a los embates políticos. Desde 1930, como en cada uno de los gobiernos de facto posteriores, fue intervenida sufriendo restricciones a su autonomía. Y en los periodos de intermitencias democráticas, en particular durante las presidencias de Juan D. Perón, se amplió la matriculación universitaria y se jerarquizaron nuevas áreas de conocimiento, entre ellas, se elevó el rango de Escuela a Facultad de Ciencias Económicas.

Durante la primavera democrática de 1973 las expectativas se concentraron en la renovación curricular y el compromiso intelectual con el cambio social, proceso que se truncó en 1975, cuando la presidenta Isabel Martínez de Perón ordenó la intervención de las Universidades.

Desde 1976, la dictadura militar profundizó un proyecto de universidad elitista y funcional a sus objetivos restringiendo el ingreso, la libertad de cátedra y anulando el co-gobierno.

El retorno a la democracia en 1983 permitió a la primera Casa de Altos Estudios de Latinoamérica recuperar la institucionalidad, restituyendo el co-gobierno y la autonomía y renovando la propuesta de una Universidad comprometida con la sociedad.

400 años de historia - Línea del tiempo de la UNC (1613-2013)

Nuestra Facultad 
Hasta 1935 funcionaba la Escuela de Comercio "Jerónimo Luis de Cabrera" que otorgaba el título de Contador Público, entre otros, carreras de exclusiva vigencia en la provincia. Ese año se suscribió un acuerdo entre la Provincia y la Universidad Nacional de Córdoba que permitió la transferencia del Curso de Contadores, constituyéndose así la Escuela de Ciencias Económicas, cuyo primer director fue el Dr. Benjamín Cornejo. Se incorporaron profesores emigrados de Italia y la jerarquización de la enseñanza siguió incrementándose.

El 23 de octubre de 1946, la Escuela es elevada al rango de Facultad, y la carrera se desarrolla a través de cuatro cursos anuales. Tres años más tarde se reestructura en base a cinco cursos anuales para acceder al título de Contador Público y uno más denominado "Curso de Doctorado”, además con la aprobación de un idioma extranjero y un trabajo de tesis se obtenía el título de Doctor en Ciencias Económicas.

En 1956 se incorpora, mediante un reglamento especial, el concurso de oposición, títulos y antecedentes como método para acceder a las funciones de auxiliares de investigación y docencia. Este hecho ocurre bastante antes de que sean consagrados, a fines de 1958, mediante la respectiva Ley Universitaria.

En 1966, se inaugura la sede donde actualmente desarrolla sus actividades. Coincidentemente, y en vísperas del traslado, se comienza a discutir, una eventual reformulación de carreras, planes de estudio, contenidos y métodos de enseñanza que contuvieran los más recientes avances en sus diversas áreas de especialización. De esa forma, la ampliación curricular da lugar a la creación de la Licenciatura en Economía.

Del mismo modo, las exigencias que por su crecimiento industrial y comercial impone la ciudad de Córdoba y su zona de influencia, hacen indispensable crear la Licenciatura en Administración de Empresas.

Para más información de la Facultad de Ciencias Económicas, podés ingresar aquí.

Escuela de Graduados: nuestra historia
Si bien, desde hace varias décadas, la Facultad de Ciencias Económicas otorgaba el título de Doctor, la formación de cuarto nivel adquiere mayor entidad con la institucionalización de la Escuela de Graduados en 1992 como ámbito especializado en la capacitación académica y profesional de posgrado. Desde ese entonces fuimos consolidando la calidad, el prestigio y la diversidad de nuestras propuestas siendo, actualmente, referentes obligados para quienes apuestan por su crecimiento profesional y laboral.

Y nuestro crecimiento sin lugar a dudas estuvo acompañado con la ampliación de nuestra propuesta académica. Al Doctorado en Ciencias Econòmicas Menciòn en Economìa y al Doctorado en Ciencias Econòmicas Menciòn en Ciencias Empresariales, en los primeros años de los 90 se suman la Especialización en Tributación y la Especialización en Sindicatura Concursal dirigidas ambas a profundizar los conocimientos específicos de los egresados de las Ciencias Económicas, estas carreras por las normativas y reglamentaciones que estudian y aplican están destinadas exclusivamente para profesionales nacionales.

Ya a finales de la década del 90 se abre paso al desarrollo de áreas y formación interdisciplinarias, convergiendo en propuestas cuyas creaciones datan de 1997. En el marco de un convenio celebrado con la Universidad de Chile, se crea la Maestría en Dirección de Negocios; al tiempo que se abre la Maestría en Estadística Aplicada que se dicta conjuntamente con la Facultad de Agronomía y la Facultad de Astronomía, Matemáticas y Física. Ambas carreras ofrecidas para interesados tanto nacionales como extranjeros.

En 2001 se incorpora la carrera Doctorado en Demografía. La combinación de la demanda de formación en estudios en el área de población y de los vínculos con Universidades y Organizaciones de investigación extranjeros, dio lugar a que se proyectara la creación de un espacio de formación de máximo nivel, tanto para profesionales del país o del exterior con formación en ésta temática. 

En 2007, a través de un acuerdo marco con la Universidad de Barcelona, se resuelve la apertura de la Maestría en Comercio Internacional. Coincidentemente, por esas fechas, también se incorpora el dictado de la Especialización en Contabilidad Superior y Auditoría, posgrado destinado exclusivamente para egresados de las Ciencias Económicas que por su orientación a las normas internacionales está abierta tanto para profesionales nacionales como extranjeros.

Ya en 2008 se crea la Especialización en Gestión de la Innovación y Vinculación Tecnológica para la formación de recursos humanos altamente capacitados en gestionar los procesos de innovación y vinculación tecnológica. Esta carrera en el 2010 da lugar a la Especialización en Gestión de Tecnologías Innovadoras, carrera creada en el marco del Programa de Formación de Gerentes y Vinculadores Tecnológicos (GTec 2008) de la Agencia Nacional de Promoción Científica y Tecnológica (ANPCyT) dependiente del Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación Productiva (MINCyT). Esta propuesta se fundamenta en la necesidad de capacitación de recursos humanos con formación específica para superar lo que aparece como una limitante estructural para el mejoramiento de la competitividad de la estructura socio-productiva de la Región Centro y su correspondiente reflejo en el escenario internacional.

Desde nuestra creación, cientos de egresados pasaron por nuestras aulas, egresados que actualmente se distinguen en el ámbito académico o se desempeñan exitosamente en puestos claves en el Estado o en el mundo empresarial.

Hoy en día somos, sin dudas, un referente obligado para quienes piensan realizar sus estudios de posgrado en Ciencias Económicas.